En las fuentes coloniales del siglo XVI encontramos una serie de evidencias sobre cómo los individuos mediante solicitudes dirigidas a la Real Audiencia o al Consejo de Indias plasmaron algunas acciones que consideraron dignas de ser recordadas y a su vez, por las cuales podían obtener un beneficio. Cuando un soldado o capitán realizó participaciones en las expediciones, conquistas y pacificaciones de los reinos en América algunos de ellos dejaron evidencia a través de los escudos de armas, los cuales hicieron alusión de manera pictórica a la valentía y contribución por parte del su protagonista para ganar territorios en nombre del rey. Si bien, dichos escudos fueron una evidencia documental para reconocer los servicios militares por parte del conquistador o poblador, también sirvió en Nueva España para ennoblecerlo y además, obtener alguna merced o cargo administrativo.
Las encomiendas y mercedes de tierras como estancias de ganado menor, mayor y caballerías de tierra fueron repartidas entre algunos sujetos que participaron en las conquistas y pacificaciones de las provincias en la Nueva España, no obstante, es necesario mencionar que no fueron los únicos que se beneficiaron de este tipo otorgaciones, empero, para nuestra reflexión nos interesa hacer mención de ellos porque nos permite comprender a una esfera de la élite novohispana que se fue formando en las primeras décadas de vida colonial.
Si continuamos la trayectoria de dichos individuos que hemos referido, los podemos encontrar en la ciudad de México. Guillermo Porras Muños hizo un estudio dedicado a la capital novohispana bajo el título de El gobierno de la ciudad de México en el siglo XVI, en él refiere cómo fueron precisamente algunos conquistadores y primeros pobladores quienes recibieron el reconocimiento por parte del cabildo como vecinos de la ciudad de México y a su vez, les fueron otorgados los primeros solares entorno a la naciente capital española, así mismo, en dicho estudio se plantea que anexo a los anteriores reconocimientos y otorgaciones, accedieron al cabildo como alcaldes mayores y regidores de la ciudad de México. Lo anterior se muestra en el seguimiento cronológico que hace Porras Muños sobre dichos cargos en el cabildo y a través de un análisis posopográfico de cada uno de los individuos que estuvieron en dichas funciones.
Algunos conquistadores y pobladores realizaron alianzas matrimoniales con familias que desarrollaron una trayectoria parecida a la de ellos, sin embargo, también hay referencia que establecieron parentesco con la élite novohispana sobre todo con individuos que llegaron a Nueva España y estuvieron al servicio del virrey o teniendo algún cargo administrativo dentro de las instituciones coloniales. De lo anterior, la obra de Porras Muños y la propia documentación de la época refieren y encontramos múltiples casos.
Un gremio que interesa conectar dentro de las redes personales forjadas en las primeras décadas de vida novohispana son los mercaderes, al respecto, resulta importante reflexionar sobre este grupo y cómo fueron recibidos por las élites que hemos referido en líneas anteriores, por el momento, en las lecturas y documentos no se han reflejado dichas alianzas en éstas primeras décadas, por lo que en lo sucesivo nos interesa hacer reflexiones sobre dicho gremio y los posibles medios de integración a la sociedad novohispana.