La presente reflexión se centra en el poder como un medio para definir una región, la Dra. Verónica Oikión en su artículo “El poder: un hilo conductor en la historiografía política michoacana del siglo XX” propone el concepto de poder entendido como el articulador entre una esfera local, regional y nacional en donde los grupos sociales y sobre todo las élites se insertan, predominan y se confrontan. Por otro lado, y sumado a la anterior propuesta, en el seminario de Historia Regional se debatió respecto a que el poder se debe de entender como una relación entre partes, en las cual un individuo, grupo o pueblo acepta la imposición del otro a través de la negociación.
Siguiendo estas ideas, consideramos que se pueden utilizar para comprender el primer siglo de vida colonial en Nueva España, pues la negociación sin duda fue un elemento esencial en el desarrollo de la conquista. Principalmente porque sin las alianzas y negociaciones por parte de la nobleza indígena y de grupos enemigos entre los pueblos, hubiera sido casi imposible el triunfo de una minoría española. Luego de la conquista, el proceso de pacificación, poblamiento y articulación política y económica fue posible por medio de las anteriores ciudades y prácticas de origen indígena que continuaron, en ese sentido, el asentamiento de los principales pueblos correspondió al sistema prehispánico de los altépetl y su reacomodo en cabeceras-sujeto en el mundo novohispano.

Lo mismo correspondió con el sistema tributario español, el cual en sus primeras décadas se tasó de acuerdo a la cantidad y forma en que los antiguos principales indígenas lo hicieron, esto a través de informes, relación de documentos antiguos como los códices y las visitas a los pueblos cabecera. Probablemente la utilización de los sistemas económicos y políticos del mundo indígena a la vida colonial novohispana correspondió en un primer momento al proceso de negociación entre los nobles principales y el agente español ya fuese encomendero, corregidor, alcalde mayor y párroco, permitiéndole al principal permanecer bajo adecuaciones en sus antiguas posesiones y por otro lado, al español ocupar la esfera del poder.
Finalmente, con base en la propuesta de que una región puede entenderse a través del poder ejercido por un grupo, podemos reflexionar en cuanto al gremio de los comerciantes, los cuales establecieron durante la última década del siglo XVI un Consulado o Universidad de mercaderes en la ciudad de México, convirtiendo dicho espacio en centro de actividades comerciales, además, un ente medular no sólo económico sino político y jurídico por parte del gremio.